sábado, 11 de mayo de 2013

BUEY SUELTO 5: Bakundi Kunanso; haciendo amigos en el cementerio.

Enterradores en Cuba
En este quinto capítulo de Buey Suelto, el Camino del Brujo Solitario, nos adentramos en el mundo de Cotalemba, Nfinda Ntoto, Kunanso, Kunansinda, Kumansofundi, Campo Santo, etc _que son algunos de los innumerables nombres de la Casa o Tierra de los Muertos, el Cementerio, el lugar más mágico e importante para un brujo después del propio Nfinda, el Monte_, para obtener kongome( huesos ) y otros elementos, materias y mbumbas( misterios, poderes ) imprescindibles para hacer brujería, como el secreto para llevarnos a casa el nfuiri o espíritu de un muerto.

Del cementerio no solo sacaremos kriyumbas( cráneos ) y huesos, nchila( corazón ), samidilango( cerebro ) y otros restos de lembe( muerto ); también son muy valiosos otros elementos, como kunanso ntoto( tierra de cementerio ), lembe ntoto( tierra de tumba ), mataris( piedras ), ngandos( fragmentos de animales ), mukandas( plumas; las de nsusundamba o lechuza, por ejemplo, son muy apreciadas ) y bichos o munfuira( pequeñas alimañas, gusanos de tumba, insectos ), en general; así como musangas( yerbas ) que crecen en los cementerios y nkunias( palos ) de árboles que dan sombra a las tumbas. Los tongo( bastón, cetro ) con los que los que Tatas y Padres llaman y controlan a sus nfumbes( nfuiris, espíritus al servicio de un brujo ) y demás entidades, se tallan en madera de palos de cementerio. Algunos, como el ciprés, sirven para invocar al mismísimo Kadiampembe( el Diablo ) y otros karires o demonios.

Cadáver momificado de una niña
Muchos paleros y hechiceros prefieren sustraer los cadáveres enteros, e incluso los hay que, ya sea por celo o por las prisas, cargan también con el ataúd y todo su contenido. Es normal, aunque poco frecuente, que un brujo sea sorprendido en plena exhumación y tenga que salir huyendo; lo raro es que se vaya con las manos vacías.

Es decir, que para ser brujo hay que visitar a menudo el cementerio y encontrar la forma de obtener todos esos elementos antes mencionados, con cierta facilidad. En Cuba es habitual que los nganguleros busquen empleo en los cementerios. De esa forma pueden acceder sin peligro a todo lo que necesitan para sus kindambas( brujerías ) y, de paso, hacer un dinero extra proveyendo a otros mpanguis, santeros, babalawos y brujeros en general. Para los tatas de antaño, negros congos o de otras tribus bantúes, o sus descendientes directos, el empleo de sepulturero o enterrador, como decimos en Cuba, era el oficio ideal. No solo por tener acceso a los cadáveres y demás, sino por la paz, el silencio y la intensa espiritualidad que se respira en los cementerios. Algunos de los Padres kimbiseros y abakuás que tuve la suerte de conocer en mi juventud, trabajaron en los cementerios de Regla, Guanabacoa y Colón, de La Habana. Hombres serenos y callados, como sombras; de ojos profundos y enigmáticos, que cuando te miran se te erizan los pelos, pues sientes como si pudieran ver toda tu vida y tu muerte en un instante. Me contaban que la magia y la paz llegan al atardecer, cuando el sol y los visitantes comienzan a marcharse. Es entonces cuando los espíritus salen a estirar las piernas y a charlar un rato con ellos, si hay café, ron y tabaco para compartir la noche.

Brujo obrando en el cementerio
Si usted quiere ser brujo o bruja, busque trabajo en un cementerio o trabe amistad con los sepultureros. En todos los países por los que he pasado, tanto en América como en Europa, y sobre todo en los cementerios antiguos y apartados, he podido contactar con cierta facilidad con sepultureros dispuestos a ayudarme por un poco de dinero. Digamos que robar a los muertos es algo que viene con el trabajo, como un extra, ya que por lo general, el empleo de enterrador no está bien pagado. Recuerde, si se le muere un familiar, no lo entierre con sus joyas o nada valioso, pues llegarán a cualquier parte menos al otro mundo. Y si no, fíjese bien en los sepultureros y notará que algunos visten o calzan prendas que no son de su talla.

Pero no cometa el error de proponerles negocios dentro del cementerio. Ya sea por respeto a los muertos o por temor a los vivos, en el campo santo no se habla de dinero y cosas mundanas. Espere a la hora de la comida, del descanso o de la salida, y podrá encontrarlos en el bar o café más cercano. Ellos, al igual que los espíritus, nunca desprecian una invitación a café, licor o tabaco.

Santa Muerte, Mexico
Siempre que entre al cementerio con fines mágicos, debe saludar o hacer una pequeña ofrenda a Centella Ndoki, la reina del kunanso, señora de todos los nfumbes, hermana de Nfuá( la Muerte ) y esposa del gran Ndoki, el dios de las malas artes. En la cultura yoruba se la conoce como Oyá y en la santería mexicana es la propia Santa Muerte. En cada cultura y mitología, la muerte y el cementerio están relacionados con alguna deidad, pero en el fondo todas son la misma. No importa qué nombre o imagen tenga para usted, lo importante es que al entrar en Kunansinda lo haga con respeto y educación,  ya que es un lugar sagrado. Quitarse el sombrero, hacer la señal de la cruz, arrojar nueve centavos de cobre o una flor, en un árbol o tumba cerca de la entrada; murmurar "con licencia mi niña( o mi señora )",  o tan solo detenerse un instante en la puerta, cerrar los ojos y saludar mentalmente, son algunas de las formas en que puede entrar correctamente en campo santo. Pero no olvide que la magia tiene tanto de tradición, como de inspiración, así que no tema crear su propio saludo y déjese llevar por su intuición que, como ya hemos dicho en otros capítulos, es la voz de los espíritus.

Aunque es cierto que algunas personas nacen con el don de comunicarse con los muertos, en realidad cualquiera puede llegar a percibirlos, si es capaz de cultivar el vacío mental, aislando los sonidos del mundo terrenal y escuchando con atención las voces del silencio. Meditar en los cementerios es una práctica muy eficaz para desarrollar la sensibilidad parapsicológica o mediumnidad. Por eso es conveniente visitar a menudo el cementerio y pasar muchas horas, especialmente de noche, dentro de sus muros.

EJERCICIO: Al ponerse el sol, pasee lentamente entre las tumbas, dejando vagar su mente y sus pasos sin rumbo fijo entre estas. De igual forma, entorne los ojos ligeramente y no fije, al caminar, la mirada en nada en específico. Suavice su respiración y sus movimientos hasta que se sienta ligero como una hoja, a punto de elevarse del suelo a la más mínima brisa. Según vaya oscureciendo, las cosas sólidas e inertes, como la piedra y el mármol, se irán difuminando entre las sombras, y la imagen de su propio cuerpo se irá disolviendo en la noche, hasta sentirse etéreo, invisible, mientras las siluetas de las ramas de los árboles cobran vida y se transforman en extraños seres que se mecen con el soplo mágico del reflejo de la Luna. Entonces despiertan las aves nocturnas y sus cantos misteriosos pueblan el silencio y se confunden con otras voces más sutiles, que lentamente comienzan a despertar de su letargo diurno.

Preste atención a esas voces o susurros y aíslelos del resto de los sonidos de la noche. Déjese guiar por ellos entre los senderos de tumbas, y cuando sienta que algo le roza suavemente, como una caricia que le pone la piel de gallina, y una corriente de energía fría le recorre la columna y le pone los pelos de punta, deténgase un momento y busque a su alrededor el sepulcro más cercano. Entonces encienda una vela blanca e ilumine la lápida, para poder leer el nombre que en vida tuvo, el espíritu que ahora le llama.

Acuéstese boca arriba sobre la lápida con las piernas ligeramente separadas y los brazos a los lados del cuerpo, con las palmas de las manos hacia arriba. Cierre los ojos; visualice el nombre del difunto en su mente; respire lenta y profundamente, tratando de espaciar lo más posible los vacíos: esos segundos entre la expiración y la próxima inspiración, en que sus pulmones se quedan totalmente vacíos de aire. Durante esos instantes, la mente también se vacía de todo pensamiento de forma automática y natural. Al desplazar todo el aire y los pensamientos de nuestro ser, hacemos espacio para que los espíritus _en este caso, lo más probable es que se trate del espíritu cuyo nombre hemos visto en la lápida; aunque también puede tratarse de un muerto anterior, que ocupó el mismo espacio mucho antes, o cuyos restos descansan más abajo_  puedan penetrar en nuestro cuerpo-mente y servirse de sus recursos biológicos para percibir de nuevo la vida que han abandonado e interactuar con ella a través nuestro.

Conectando con el nfuri
Practique el vacío hasta que se produzca la posesión o semi-posesión. En la semi-posesión conservaremos parte de nuestra consciencia durante el trance, mientras que en la posesión total no recordaremos nada de lo sucedido. Los llamados "caballos de santo", en osha; "perros de prenda", en palo monte; o mediumnidades, en el espiritismo, son las personas con una tendencia natural a la posesión total. Estas personas no deben "trabajar" solas; necesitan colaborar con un brujo que les guíe, o tener un ayudante, en el caso de que ellas mismas sean tatas o yayas, babaloshas o iyaloshas, sacerdotes consagrados, en general.




Mediumnidad en trance. Palo Monte
Lo ideal para el Camino del Buey Suelto es ser propenso al semi-trance, más que a la posesión total, ya que así es más sencillo trabajar en solitario. Sinembargo, existen técnicas para aprender a contener y controlar los trances e impedir que los espíritus nos posean por completo y, de esa forma, poder recordar las experiencias y revelaciones, y ser capaces de obrar sin ayuda de otro ser humano. Y digo ser humano y ser vivo, pues hay muchos brujos que se valen de animales, como perros, gatos, serpientes y diversas aves, como ayudantes o aliados mágicos; pero eso ya lo veremos en otro capítulo.

Mediumnidad en trance. Culto vodu
En sus excursiones al cementerio, para practicar las técnicas y ejercicios antes descritos, nunca olvide llevar en su morral( bolsa o mochila consagrada exclusivamente a la brujería. Es decir, que no la use para hacer la compra en el supermercado o para llevar los libros al colegio, sino solo para actividades propias de la brujería ) objetos simbólicos y sustancias pertenecientes a los Cuatro Elementos( ver los capítulos anteriores BUEY SUELTO 4: El Ritual de los 4 Vientos y BUEY SUELTO 3: En Busca de Poder ), como las mataris de poder; los cálices, copas o güiras( yo suelo usar un juego de tres güiras de diferentes tamaños, que caben una dentro de la otra ) para servir el agua( Elemento Agua ), el café y el aguardiente de caña, ron o licor, según el caso( tratándose de un cementerio inglés, por ejemplo, la ginebra será más apropiada que el aguardiente ); tabaco, incienso u hojas de salvia( Elemento Aire ); velas y/o candiles( Elemento Fuego ); y flores y miel en representación del Elemento Tierra.

En los primeros contactos con espíritus que no conocemos, no es prudente ofrecerles la menga( sangre ) de animales o unas gotas de la nuestra, ya que la energía de esta sustancia es muy poderosa y no sabemos cómo pueda reaccionar la entidad. Además, en mi opinión, no es conveniente darle materia( menga, sangre ) a los nfuiris, a no ser que decidamos convertirlos en nuestros nfumbes, pues se acostumbran y se hacen adictos a ella y dependientes de nosotros, lo cual es una enorme y peligrosa responsabilidad, que solo debemos asumir cuando estemos preparados.

Otro elemento que no debemos olvidar es el yeso o tiza( no cascarilla ) para trazar un sencillo 4 Vientos sobre la lápida y también sobre nuestro plexo solar, antes de acostarnos sobre la tumba. Las mataris debemos colocarlas a nuestro alrededor: norte a la cabeza, este a la derecha, oeste a la izquierda, y sur entre las piernas. La matari correspondiente al Elemento Espíritu no es necesario utilizarla, ya que estamos en el cementerio y sería tan innecesaria como regar las plantas de un jardín en un día de lluvia.

Estas operaciones las llevaremos a cabo a la luz de una vela o candil, que luego colocaremos a nuestra derecha antes de acostarnos. Una vez que se produzca el trance, el propio nfuiri se encargará de servirse  el licor, encender un puro o lo que prefiera del contenido del morral. Procuremos siempre llevar papel y algo para escribir, preferentemente de origen natural, por si algún mpungu u otra divinidad quiere dejarnos algún mensaje o patipemba( firma, dibujo mágico ) a través del nfuiri, o simplemente para anotar nuestras experiencias al salir del trance, antes de que olvidemos algún detalle.

Y así concluyo este capítulo, no sin antes advertirle a todos los lectores, que si al llevar a cabo estas prácticas dentro de un cementerio, experimentan una fuerte sensación de alarma o peligro inminente, o cualquier evento desagradable o doloroso, como el ataque de un animal( los mosquitos no cuentan ) o un golpe o caída considerable, voces en la mente que les ofenden y amenazan, visiones horribles, malestar físico intenso, sensación de gusanos, cucarachas y otros bichos asquerosos moviéndose sobre la piel o por debajo de esta, etc, abandonen el lugar inmediatamente.






¡¡¡KIMBISA QUIEN VENCE!!!


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